sábado, 29 de noviembre de 2014

Genes y pareja


¿Qué factores determinan que alguien se enamore y que la relación prospere?

Más allá de los factores que hacen que una persona resulte atractiva, como el tono de voz, la personalidad, el sentido del humor o la belleza, un equipo de investigadores de las universidades de Henan y Pekín querían demostrar que las variantes genéticas pueden contribuir al amor.

Los expertos decidieron comprobar si el gen 5-HT1A estaba relacionado con la probabilidad de un adulto joven a estar inclinado a comenzar una relación amorosa.

Para obtener respuestas en humanos, los investigadores contaron con la participación de 579 universitarios. Recogieron muestras de pelo de cada uno para obtener su genotipo. Una vez hecho esto, amplificaron el gen 5-HT1A mediante la reacción en cadena de la polimerasa, descubriendo que los portadores del alelo G creaban menos serotonina que las personas con la variante C. Por tanto, los estudiantes con genotipo G tenían más probabilidades de quedarse solteros.


Estos resultados demuestran por primera vez la relación entre los genes y las parejas amorosas pues comparando los resultados del experimento con la situación sentimental real de los participantes, descubrieron que el 50,4% de las personas con genotipo C tenía pareja; los que poseían genotipo CG o GG, apenas un 39%, confirmando esta vinculación entre los factores genéticos y la afiliación afectiva.


viernes, 28 de noviembre de 2014

Atrapando CO2

Según una investigación realizada por científicos de Estados Unidos desarrollado un árbol sintético capaz de atrapar el dióxido de carbono a una velocidad 1.000 veces superior a la de un árbol natural.


Así pues, encontrar formas de limpiar el dióxido de carbono de la atmósfera ha sido durante mucho tiempo uno de los principales objetivos de investigadores alrededor del mundo y ahora, un equipo de científicos de Estados Unidos parece haber encontrado una solución a este problema: árboles sintéticos capaces de capturar mucho más CO2 que los árboles naturales.
Los investigadores afirman que estos árboles sintéticos podrían ayudar a reducir la quema excesiva de combustibles fósiles y una de sus principales consecuencias: el calentamiento global.
Dr. Klaus Lackner
Klaus Lackner
Klaus Lackner, profesor de geofísica en la Universidad de Columbia y principal figura en la creación del árbol sintético explica en que consiste exactamente: "...cuando el viento atraviesa sus  hojas de plástico, el dióxido carbono queda atrapado en una cámara, donde se almacena en forma líquida. Con este dispositivo se pone fin a una década persiguiendo el desarrollo de un secuestrador de carbono ambiental, es decir, un dispositivo capaz de atrapar el CO2 sobrante de la atmósfera para frenar el calentamiento global. El papel de estos secuestradores será fundamental teniendo en cuenta que, según un estudio publicado el pasado viernes en Science, los niveles actuales de CO2  son anormalmente elevados, concretamente un 38% superiores a los alcanzados hace 2,1 millones de años...

Por otra parte, el profesor e investigador Klaus Lackner explico a la BBC lo siguiente:
El árbol tiene ramas similares a las de un pino y sus agujas están hechas de un material plástico que puede absorber dióxido de carbono a medida que fluye el aire. Al igual que actúa un árbol natural, a medida que fluye el aire por las ramas estos árboles absorben el CO2 y lo mantienen adentro. Sin embargo, la absorción de estos árboles es casi 1.000 veces más rápida que en los árboles naturales.

 

 




miércoles, 26 de noviembre de 2014

Fuego Valyrio

¿Existe el fuego valyrio de Juego de Tronos?


El fuego Valyrio que aparece en la serie Juego de Tronos puede parecernos ficción, pero en realidad no lo es. Se lo conoce como fuego griego, ya que estos fueron sus creadores pues el objetivo era defender la ciudad de Constantinopla del imperio musulmán.

Esto lo confirman los manuscritos de la época estudiados por expertos historiadores, en los que se define a este fuego como inapagable y destructivo. En ellos también se cuenta como la flota musulmana se quemó de manera instantánea a pesar de que se intentó apagar las llamas. Este fenómeno flameante lanzado por los cruzados bizantinos era capaz de arder hasta en el agua. Fue por ello que durante los siglos VII y XIII, este fuego se convirtió en una pieza clave en la táctica militar de los griegos para defenderse de sus agresores.




En la serie Juego de Tronos aparece como un compuesto de color verde, inestable, destructivo y duradero del que solo los alquimistas de la ciudad conocen el secreto. El fuego griego no fue tan letal como el que definen en la serie, aunque sí que fue un secreto igual de bien guardado, ya que sus creadores se llevaron el secreto a la tumba. Los científicos actuales afirman que el fuego griego estaba compuesto por nafta (un componente del petróleo) y azufre, y que la mezcla era líquida.